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martes, 31 de marzo de 2015

Correr con Gripe

    La gripe aparece en forma de epidemia en invierno y se caracteriza por la aparición repentina de fiebre alta, dolores musculares, dolor de cabeza y de garganta, fatiga y tos. Estos síntomas duran entre 7 y 10 días en condiciones normales, sin embargo la fatiga y la tos pueden perdurar más tiempo. El virus que provoca la gripe tiene gran facilidad para mutar, por esto las vacunas no son del todo efectivas pues el virus es imprevisible y se vuelve inmune a las cepas rápidamente.


    Para evitar nuevos contagios, quizá lo más efectivo sea quedarte en casa pero no siempre esto es posible, así que una buena higiene es importante. Lávate las manos y procura evitar el contacto con la gente, sobre todo ten en cuenta que la gripe se contagia por contacto con la saliva o secreciones nasales o bronquiales, por tanto evita toser o estornudar cerca de los demás.

Cuándo empezar a correr

    La pregunta que todos deberíamos hacernos después de pasar un proceso gripal es cuándo es lo más saludable para nuestro cuerpo empezar a entrenar. Lo cierto es que esto no se puede evaluar con exactitud pues no existen para el cuerpo varemos exactos, ya que cada organismo funciona de un modo distinto y el impacto en el sistema inmunológico tras la enfermedad en cada organismo es diferente. Sin embargo, sí hay síntomas reconocibles que te orientan para saber si es peligroso que comiences con una actividad física intensa o no:
  • La Fiebre puede provocarnos desde sudoración, taquicardias, disnea, deshidratación cuando se trara de una fiebre medio alta, hasta una parada cardiorespiratoria en el caso de una fiebre muy alta. Si bien correr puede ayudarnos a bajar la temperatura, según el Dr. Manuel Quintana, Coordinador del Servicio de Urgencias del Hospital Universiatio de la Paz, el problema es que el ejercicio genera un consumo y un gasto energético nada aconsejable en un organismo deteriorado por la fiebre.
  • Algunos procesos gripales vienen acompañados de síntomas que afectan al aparato digestivo como son diarreas y vómitos, los cuales pueden causar deshidratación y una deficiencia de nutrientes necesarios para realizar una actividad física intensa. Además las insuficiencias respiratorias provocadas por la tos o por los mocos nos pueden mostrar si es ya seguro o no entrenar en condiciones normales.

     El impacto en el sistema inmunológico de la actividad física moderada es bien sabido que es positivo pues aumenta temporalmente la producción y el movimiento eficiente de las células que ayudan a combatir las bacterias y los virus. Sin embargo, las sesiones de ejercicio extremas de más de 90 minutos pueden disminuir tu inmunidad durante un máximo de 72 horas y ponerte en riesgo de contraer otra enfermedad. Correr demasiado o durante demasiado tiempo cuando te estás recuperando de una enfermedad puede disminuir el número de glóbulos blancos y aumentar los niveles de cortisol (La hormona del estrés) lo que también puede inhibir el sistema inmunológico.
  • Una vez nos sintamos preparados para empezar a correr, lo más recomendable es empezar poco a poco, tanto en la cantidad de kilómetros como en la intensidad con la que vayamos a afrontarlos. Te puede tomar hasta cinco días recuperar la forma al correr después de una enfermedad. Si no has podido correr en cinco días debido a tu enfermedad debes volver a un ritmo relajado. Si puedes salir a correr tres días y sentirte bien, entonces puedes volver a retomar tu regimen de correr normal. Si a causa de la enfermedad no pudiste correr de seis a diez días, entonces deberías comenzar a correr entre el 60 y 70% de la distancia normal durante los primeros días. En caso de enfermedades más largas puedes necesitar hacer dos semanas de entrenamientos modificados antes de volver a tu rutina regula.
  • Como la gripe puede causar deshidratación debes extremar el cuidado de tu hidratación antes y durante el entrenamiento. Bebe dos vasos de agua justo antes de correr y aproximadamente una taza de agua cada 15 minutos durante tu entrenamiento. Repón líquidos también al finalizar el entrenamiento. 
  • Evita el frío en medida de lo posible, entrena abrigado y si es posible en lugares cubiertos.

Consejos y remedios naturales

    Aunque la gripe es de esas cosas que cuando te coge no te queda otro remedio que pasarla con paciencia, aquí te dejamos unas recomendaciones y remedios naturales que quizá te ayuden a paliar un poco sus síntomas.

  • Bebe muchos líquidos, estar hidratado ayuda a diluir la mucosidad.
  • Evitar alimentos muy fríos y muy calientes, ya que pueden irritar la garganta y lesionar la mucosa, lo que provoca una menor resistencia frente a la gripe.
  • Tomar alimentos ricos en vitamina C como pimientos kiwis, naranjas...
  • Tomar alimentos ricos en vitamina A como caballas, zanahorias, mangos...
  • Hay tres alimentos picantes que pueden ayudarnos en un proceso gripal: la Pimienta de Cayena que por su contenido en capsaicina, la capsaicina es un poderoso calmante natural del dolor y también es un principio que puede usarse en los aerosoles nasales para reducir la congestión significativamente. Los rábanos picantes tienen propiedades antibióticas naturales, por lo cual el jugo de su raiz puede tratar con eficacia molestias sinusales presentes en el estado gripal. La medicina natural china recomienda en las personas con congestión nasal media cucharadita de rábano picante rallado para aliviar la congestión. El ajo es considerado el mas poderoso antibiótico natural que existe. 
  • La miel es un expectorante natural y es útil para controlar las infecciones de garganta gracias a sus propiedades antisépticas.

     En cualquier caso estos remedios no son sustitutivo de un tratamiento adecuado si fuera necesario.






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