miércoles, 6 de mayo de 2015

El propóleos un aliado natural

El propóleos es una material resinoso, producto de las yemas de los árboles obtenido por las abejas, que es utilizado como sellante de la colmena para aislarla de elementos que puedan dañar la salud de ésta y reforzar su estabilidad estructural. 



Lo más común es que su color sea marrón oscuro pero como las abejas utilizan la vegetación de su entorno para fabricarlo, dicha mezcla puede variar, en función de su composición, su color. Existen variedades blancas, verdes, rojas y negras y aunque su uso es esencialmente el mismo; aislar la colmena de agentes externos, algunas especies hacen usos diferentes acorde a sus peculiaridades, tal es el caso de las abejas sin aguijón de la Tribu Meliponini, que recubren todo el nido de cría con una membrana fabricada con cerumen, que es una mezcla de propóleos y cera.




Se comercializa en jarabe o en capsulas, lo que facilita su adecuada conservación y su correcta administración, su formato más eficaz es la de tintura. Tradicionalmente el propóleos se usa por sus propiedades antisépticas y fungicidas para tratar distintos tipos de infecciones de las vías respiratorias, siendo útil en el resfriado comsún, laringitis, bronquitis, asma bronquial, neumonía crónica o tuberculosis pulmonar. En dermatología se utiliza en el tratamiento de abscesos, forúnculos, sabañones, grietas en la piel o verrugas. 


Se le presume gran cantidad de propiedades terapéuticas, entre las que destacan su función antioxidante, antibacteriano, antivírico, antinflamatorio y analgésico. Contiene, además de materiales colorantes, como son los flavonoides y la galangina, que son los más activos en su función antiséptica, provitamina A, y vitaminas del grupo B, especialmente B3





Los antibióticos convencionales, a pesar de ser muy eficaces y rápidos en la mayoría de los casos, pueden tener contraindicaciones y efectos secundarios graves como son fiebre, salpullido o urticaria, vómitos, insuficiencia hepática, déficit  de vitaminas entre otros muchos, mientras que el propóleos por tratarse de un producto natural, dispone de una composición menos agresiva para nuestro organismo. Otra ventaja frente a los antibióticos es que son más fáciles de asimilar por el cuerpo y no ralentizan el resto de nuestras funciones, como lo hacen los antibióticos o cualquier otro producto químico. No obstante, en infecciones graves donde es necesaria una acción inmediata sobre la dolencia no es reemplazable.



Debe ser utilizado con precaución puesto que, aunque su uso suele ser bien tolerado por todo tipo de pacientes, e incluso se vende sin receta médica, no se ha investigado sobre su uso en niños y mujeres embarazadas. Además algunas personas son alérgicas a productos de apicultura, como la miel o la jalea real, por ello conviene tomar pequeñas dosis al principio para observar la reacción de nuestro cuerpo.  Está, sobre todo, desaconsejado en casos de asma alérgico, ya que puede empeorar y agravar los síntomas.

"A pesar de sus múltiples virtudes, para ser eficaz y seguro, el propóleos debe adquirirse en una farmacia donde se controle su conservación y propiedades" dice la Doctora Teresa Ortega, profesora de Farmacología de la Universidad Complutense y vicepresidenta de investigación sobre Fitoterapia (INFITO) 



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