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lunes, 25 de mayo de 2015

La Periostitis Tibial. Diagnóstico, síntomas, causas, prevención y tratamientos

El Periostio es la capa más externa del hueso y está constituida por tejido fibrovascular, es decir, sostiene todas las terminaciones nerviosas y los vasos sanguíneos que nutren y le dan sensibilidad a los huesos. Además tiene como función fijar los tendones y ligamentos al tejido óseo.
En el caso de la Tibia el periostio fija los tendones y ligamentos del soleo, el gemelo, el flexor de los dedos y los tibiales anterior y posterior.
Esta membrana puede inflamarse produciendo lo que se conoce como periostitis tibial; un mal común en los corredores puesto que suele producirse por la repetición del movimiento de tracción de los músculos que se insertan en la tibia y también por microtraumatismos causados por la repetición de impactos que se producen, en este caso, en la carrera. Habitualmente la inflamación del periostio se localiza entre los 2 cm. y 15 cm. por encima del maléolo interno, en la cara interna de la tibia y en aproximadamente la mitad de los casos afecta simultáneamente a las dos piernas. 

 Tipos de Periostitis según su localización 
  • Borde Tibial antero-interno. Desde el maléolo interno a 1/3 de la tibia; donde se insertan el tibial posterior, el flexor de los dedos y el soleo.
  • Borde Tibial antero externo. Entre maléolos y 1/3 medio de la cresta tibial; donde se inserta el tibial anterior, músculo presente en la zancada. De los dos tipos esta es la más frecuente.
 Diagnóstico 
Se realiza principalmente mediante la exploración manual, aunque la radiografía y la resonancia magnética pueden ser también utilizadas para el diagnóstico de la periostitis tibial.
Se palpa la parte anterior o interna de la tibia en busca de la presencia de dolor y de posible inflamación en forma de bolitas a lo largo de la tibia. 



 Síntomas 
Es una dolencia fácil de identificar, sobre todo para los corredores. Cuando empezamos a correr notamos una ligera molestia, como un pinchazo pero a medida que vamos corriendo el dolor se va aumentando. En los casos más graves la periostitis llega a molestar incluso al caminar o al subir escaleras.

 Causas 
Como en la mayoría de las lesiones, suele haber un conjunto de factores que causan la lesión, aunque es frecuente que los corredores nos autodiagnostiquemos basándonos en una sola causa aislada, cosa que suele agravar la lesión pues reincidimos en el resto de motivos que nos están provocando la dolencia. Además sus causas coinciden con la de la mayoría de lesiones que se provocan al correr.
  • Superficie duras, como el asfalto.
  • Deficiencias en la preparación muscular del corredor para afrontar las cargas.
  • Volumen o intensidad de cargas inadecuadas para el corredor por una mala planificación de los entrenamientos.
  • Una mala pisada o deficiente técnica de carrera.
  • Un calzado inadecuado para el corredor. Poca amortiguación o falta de inestabilidad.
  • Un acortamiento en determinados músculos por falta de estiramiento o por una cuestión morfológica del corredor; triceps sural -soleo y gemelos-

 Prevención 
Como en la mayoría de las lesiones relacionadas con la carrera, la prevención está asociada al cuidado que tengamos de los factores presentes en nuestros entrenamientos.
  • El conocimiento de nuestro tipo de pisada, para así poder proveernos de un calzado adecuados para nosotros puede ser fundamental para evitar la periostitis, un estudio biomecánico de la pisada con especialistas en esta materia es lo más preciso para tal fin.
  • Habituarse de forma progresiva a las cargas. Un trabajo inadecuado en este sentido es fuente segura de esta y de múltiples lesiones.
  • Evitar cambios en la dureza de superficies sobre las que corremos
  • Evitar superficies duras en la medida de lo posible.
  • Mejorar el tono muscular a través de ejercicios de fuerza para evitar que las vibraciones recibidas en cada impacto incidan directamente sobre el periostio, siendo sostenidas y amortiguadas en primera instancia por unos músculos fuertes y preparados para los impactos.
 Tratamiento 
Al tratarse de una inflamación de la membrana que recubre el hueso, todos los esfuerzos de los tratamientos, una vez sea inminente la existencia de la periostitis, se centran en bajar esa inflamación y que el periostio tibial recupere su estado normal.
  • Aplicar hielo unos 15 minutos después de la carrera, acompañándolo de un masaje con una crema antinflamatoria.
  • Medias compresivas o bandas compresivas en la zona tibial para reducir las vibraciones creadas en el impacto.
  • Cuando se trata de casos graves, donde la lesión ha persistido por no atender las causas de de la lesión es necesario el reposo total hasta que la inflamación desaparezca.
  • Uso de calzado que se adecue a nuestra pisada y nuestras características como corredor.
  • Antinflamatorios. El uso de medicamentos debe ser aconsejado sólo por un profesional y en función de cuál sea el estado de la dolencia, sin embargo, existen alimentos que son antinflamatorios naturales y que en muchos casos, aunque no tienen un efecto tan inmediato como los químicos, incluirlos en tu dieta, pueden ayudarte a paliar ciertas molestias tanto como prevenirlas, tal es el caso del jengibre.
  • Evita el calor. La inflamación se verá agravada siempre por fuentes de calor; estufas, geles de calentamiento...
  • Terapia manual. Masajes descontracturantes de la zona periférica para evitar la rigidez muscular y que las vibraciones de los impactos de la pisada sean distribuidos y asimilados de forma natural por la pierna.
  • Ultrasonidos y distintas técnicas de fisioterapia recomendadas por un profesional.

Como te decimos siempre, las lesiones han de ser tratadas siempre bajo la supervisión de un profesional; el autodiagnóstico y la automedicación pueden agravar nuestras dolencias y ser causa de otras nuevas.

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