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martes, 28 de abril de 2015

LA FIEBRE DEL CORREDOR

     En otras entradas de este blog hemos hablado de los beneficios para la salud mental de calzarte unas zapatillas y salir a correr. A esto debemos añadir los beneficios físicos y para nuestra salud de una actividad física regular y moderada. Los iniciados en correr admiten que la carrera provoca bienestar, una mejora del ánimo y el humor. Es más, para algunos la sensación roza la euforia. Correr exige un ejercicio físico intenso que, a su vez, provoca que el cuerpo libere una cantidad mayor de endorfinas. Estas proteínas actúan como neurotransmisores del placer y su acción va más allá de la mera ayuda a soportar el desafío físico de la carrera. Provocan en el cerebro en una sensación cercana a la felicidad. Todos estos beneficios hacen de correr una actividad placentera y que debería ser un disfrute en si misma...pero en realidad muchas veces esto no ocurre. Vamos a analizar esta situación.

    Cuando nació la moda de este deporte se salía a hacer footing o jogging. Esto era una práctica que buscaba adelgazar, liberar estres,...,en definitiva íntimamente relacionada con la salud y el bienestar. El objetivo era crear una rutina y salir a correr a un ritmo moderado. Pero esta práctica saludable se ha desvirtuado. Contagiados por el entusiasmo de un amigo, la lectura de un libro o una baja forma física, cada vez más gente decide correr. Porque es un deporte que requiere poca inversión económica, porque permite una total libertad de horarios y espacios o porque presuponen que se trata de una actividad deportiva fácil, el caso es que ya forman parte del decorado urbano de ciudades, playas y pueblos. Es normal cruzarnos con corredores casi en cualquier sitio y a cualquier hora.

    Con el auge y el boom de este deporte, se han creado infinidad de carreras en las que participar, las grandes marcas viendo el negocio crean infinidad de productos para los corredores. Lanzan slogans de correr más rápido, de correr más distancia. de correr más tiempo,...Esta concepción inicial saludable ha ido evolucionando hacia el rendimiento y ya nadie sale a hacer footing ahora todos salimos a correr. Todos los que estamos metidos en este mundo, sabemos que correr engancha. Al principio nos cuesta mucho salir a rodar, pero una vez que hemos creado nuestra rutina, es algo que necesitamos. Es nuestro momento. La "droga saludable" o quizás no tan saludable.

    Lo importante para un corredor es cuál es tu tiempo en determinada distancia. Eso es lo primero que te van a preguntar otros corredores cuando le digas que tú corres. La obsesión es mejorar tu registro digamos una especie de marquitis, buscar las carreras más rápidas, los materiales más adecuados para correr más rápido,...Buscan mejorar sus registros y los de los demás. Esto en si mismo no es malo, el superarse a uno mismo es un objetivo bastante adecuado que debemos perseguir. Ahora bien sin obsesionarnos. Debemos tener claro que para mejorar, debemos primero adaptar nuestro organismo a determinados esfuerzos, debemos ir progresando poco a poco, sin prisas,...,no todo vale para mejorar marca. Debemos respetar a nuestro cuerpo, darle los descansos necesarios y asumir nuestras posibilidades. No debemos compararnos con nadie, simplemente centrarnos en nosotros mismos y buscar nuestra mejora de una manera responsable. Los atajos a la larga siempre traerán problemas y cuerpo sólo tenemos uno que tenemos que cuidar toda una vida.

    Otro fenómeno que se da ahora es que mientras más distancia, más larga, más dura sea la prueba que voy a hacer mejor. Los retos van quedándose cortos. Podríamos llamarlo "más por favor". Estos adictos a los kilómetros buscan las pruebas más largas. Si has preparado esa distancia y llevas una planificación adecuada para realizarla creo que es totalmente lógico. El problema viene cuando personas que no han participado en distancias inferiores, ni siquiera entrenan más de una hora diaria corren distancias de 21 kms, 42 kms o superiores. Es un reto y quieren demostrar que pueden hacerlo. Piensan: "aunque no la he preparado, no voy a hacer una distancia más corta porque eso es para cobardes". Casi todos acaban estas carreras pero no son conscientes del daño que producen a su organismo. La principal cualidad del ser humano es nuestra capacidad de adaptación y creo que estamos preparados para superar cualquier desafío que nos propongamos. Pero debemos se conscientes de que tenemos que preparar a nuestro cuerpo para determinados esfuerzos, sobre todo si queremos estar mucho tiempo corriendo.

    El peligro viene cuando correr se convierte en una adicción. Es una obsesión y nuestra vida gira en torno a esto. Una necesidad, un día que no podemos salir a correr es un mal día. Tenemos dolores y sin embargo no escuchamos a nuestro cuerpo y nos ponemos las zapatillas. Estamos cansados nos cuesta hasta levantarnos y ese día hacemos un largo e intenso entrenamiento. No siguen ningún plan sólo es cada día salir a correr y llegar agotados a casa. Competimos este domingo y el otro y el siguiente y así durante todo el año. Se explota la imagen de que esta bien visto ser deportista y el afán de superarse. Esto nos convierte en mejores personas y nos hacen alejarnos de una vida que igual no nos llena del todo. Los runners son muy propensos a estar en las redes sociales y compartir sus entrenos y resultados entre sus amigos. Un conocido slogan nos dice: dónde está el límite. En este punto es donde debemos pararnos a reflexionar. Porque todos tenemos un límite. Es cierto que con entrenamiento y una correcta planificación este límite cada vez estará más lejos. Haciendo las cosas bien se puede llegar a donde haga falta. Pero tenemos que escuchar a nuestro cuerpo, respetarlo y mimarlo.
CORREAYO
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