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martes, 7 de abril de 2015

Causas, Síntomas y Tratamiento de La Tendinitis Aquilea

El tendón de Aquiles es el más grueso y fuerte de todo el cuerpo humano y es la unión entre los músculos de la pantorrilla con la parte de atrás del talón

Es la unión músculo tendinosa de los gemelos y el sóleo, en donde tiene una forma plana, luego se redondea a unos 4 cm de su inserción para finalmente volver a aplanarse, expandirse e insertarse en la mitad de la superficie posterior del calcáneo, hueso que forma el talón.



El tendón de Aquiles es el encargado de trasmitir la fuerza de la contracción de los gemelos y el soleo. Esta fuerza se traduce en el movimiento de flexión plantar del pie o plantarflexión. 

La plantarflexión es el movimiento que incrementa el ángulo aproximado de 90º entre la parte frontal del pie y la tibia, como cuando se sube una escalera. 






Aunque se suele hablar de "tendinitis aquílea o aquiliana" es más correcto hablar de tendinosis, puesto que en la mayoría de los casos no suele haber un componente inflamatorio, sino más bien una degeneración del tejido.


La tendinosis es la degeneración del colágeno del tendón causada por una sobrecarga crónica que impide al tendón sanar y descansar. Produce la pérdida de flexibilidad y el aumento del su volumen, por lo que resulta dolorosa e incapacitante.






En los corredores se asocia la causa el dolor en el tendón de Aquiles al exceso y mal uso del tendón que finalmente incapacita a éste para soportar la carga mecánica de la carrera.

Mientras corres, casi toda la fuerza generada en el despegue de cada zancada se trasmite por el tendón de Aquiles, esta fuerza puede ser hasta tres veces la de tu peso corporal.

Este sobresfuerzo del tendón de Aquiles puede deberse a distintos factores.

Factores anatómicos del corredor

  • Dismetrías 
  • Hiperpronación del retropie
  • Sobrepeso
  • Isquiotibiales o gemelos muy potentes, acortados y con poca elasticidad
  • Poca movilidad de los tobillos
  • Desajuste biomecánico


Factores relacionados con una mala gestión de los entrenamientos:

  • Sobrentrenamiento
  • Técnica de carrera deficiente
  • Demasiado ejercicio de cuestas


El principal síntoma es el dolor y la rigidez a lo largo del tendón, mientras caminamos o corremos. 
Uno los primeros síntomas que aparecen en esta lesión, suele ser una rigidez en el tendón que va desapareciendo una vez que calienta la zona. Al despertarse o al empezar a caminar después de estar mucho tiempo inactivo, se siente una gran rigidez en el tendón que impide prácticamente caminar.

Cuando la lesión se agrava el dolor es constante y puede empeorar cuando corremos. Entrenar duro y correr rápido agravará los síntomas. Así que lo mejor es acudir a un traumatólogo para un correcto diagnóstico que descarte otras patologías y que nos aplique un tratamiento correcto. 

Ecografía de los tendones de Aquiles


Cuando un médico te haya diagnosticado una tendinosis Aquilea es momento de definir un tratamiento, que variará según el estado en que se encuentre la lesión y que será determinado también por el médico.

Los principales tratamientos para la tendinosis no incluyen cirugía. Es importante recordar que pueden pasar al menos de 2 a 3 meses antes de que el dolor desaparezca.

Pruebe a aplicar hielo en el tendón de 15 a 20 minutos, dos o tres veces al día. 
Los cambios de actividad pueden ayudar a mejorar los síntomas:
  • Disminuya o suspenda cualquier actividad que le cause dolor
  • Corra o camine sobre superficies más lisas o más suaves
  • Pruebe a nadar o correr u otras actividades que causen menos tensión en el tendón de Aquiles.
Estiramientos concretos para el tendón de Aquiles.



El especialista puede sugerirle los siguientes cambios en el calzado:
  • Un dispositivo ortopédico o botas para mantener el talón y el tendón inmóviles para permitir que la hinchazón disminuya.
  • Cuñas para levantar los talones puestas en el zapato bajo el talón.
  • Zapatos que sean más suaves en las áreas por encima y por debajo de la almohadilla del talón. 
También puede recomendarle su especialista medicamentos antinflamatorios no esteriodes (NSAID), como el ibuprofeno, pueden ser útiles para reducir el dolor y la inflamación en las primeras etapas del padecimiento.

Corregir la pisada con un buen trabajo de técnica para marchar y correr.

Masaje y movilización de tejidos suaves de mano de un fisioterapeuta.

Ultrasonido. 

En casos más persistentes se recomiendan terapias como la EPI, que se trata de cirugía no invasiva.

Sesión de EPI


Esta lesión puede tener una recuperación lenta, así que tu principal aliada va a ser, sin duda, la paciencia. No intentes adelantarte y dejar el tratamiento antes de tiempo porque esto puede agravar la dolencia. Y recuerda que es necesaria la consulta con un profesional para estimar y diagnosticar tu problema.









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