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lunes, 13 de abril de 2015

Compatibilidad entre la Natación y el Running

Por su bajo nivel de impacto, tanto articular como muscular, la natación es una disciplina que puede ser practicada por cualquier tipo de persona, adaptándose a las necesidades del usuario.


Todos los deportes aportan multitud de beneficios a la salud, siempre que sean practicados de una forma adecuada. Sin embargo, la natación por practicarse en un medio distinto, posee ventajas sobre otro tipo de ejercicios aeróbicos.



Beneficios de la natación:

  • Trabaja la resistencia cardiopulmonar. El Crol es el estilo que mas ayuda a aumentar la capacidad pulmonar, ya que exigimos una mayor deuda de oxigeno, lo que incrementa la producción de glóbulos rojos en nuestro organismo y esto favorece la circulación del oxigeno en nuestra sangre y limpia nuestros pulmones.
  • Ayuda a mantener una presión arterial estable.
  • Reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
  • Desarrolla la flexibilidad
  • Mejora la postura corporal
  • Desarrolla la mayor parte de grupos musculares.
  • Alivia tensiones
  • Fortalece los tejidos articulares previniendo de posibles lesiones
  • facilita la eliminación de secreciones bronquiales
Para muchos corredores cuando se enfrentan a una lesión, el hecho de mantenerse inactivos les resulta más desagradable que la molestia de la propia lesión. Por su bajo nivel de impacto, la natación puede ser la forma de mantener nuestra forma física mientras nos recuperamos de la dolencia. 

Por otro lado, el trabajo muscular en la natación favorece a un aumento de masa muscular y de la eficacia de los tendones y los ligamentos, lo que puede tenernos alejados de las lesiones. 




Uno de los mayores beneficios que aporta inmediatamente la práctica de la natación es una distensión muscular y psicológica, que puede ser favorable para nuestro estado de ánimo y mantenernos motivados frente a los entrenamientos.

Hasta hace algunos años se creía que, por su capacidad de relajar los músculos, la natación era incompatible con deportes como el atletismo o el ciclismo. Esta afirmación no es cierta pues la adaptabilidad del cuerpo es enorme, como demuestran los resultados de los triatletas en los últimos tiempos.


El principal aspecto que hace diferir una modalidad de otra es la postura de su práctica. Mientras que la natación se desarrolla estirado en posición horizontal y necesita de una flexibilidad notable en la articulación escápulo-humeral (Hombro) la carrera se realiza en bipedestación, es decir sobre las extremidades inferiores. El trabajo muscular, por tanto en este punto,  es distinto, puesto que la práctica de ambas disciplinas genera por si misma una musculatura, en cuanto a eficiencia, que en nada se complementan ni tampoco se interfieren la una a la otra, además, como hemos destacado anteriormente, en la natación no hay ningún tipo de impacto por desarrollarse en un medio líquido, como puede darse en la carrera o en el salto, por lo que los componentes elásticos del músculo no intervienen demasiado en dicha actividad. Esto implica que si se desea llevar a cabo la práctica de ambas cosas con éxito, es preciso un trabajo de fuerza específico para cada uno. En este aspecto, pueden ser más incompatibles modalidades dentro de cada disciplina, como podrían ser el fondo y la velocidad, puesto que el cómo trabajamos la musculatura para cada una, nos reduce eficiencia para la práctica de la otra. Un ejemplo simple sería que un gran corredor de maratón obtendría resultados mediocres en un 100 metros lisos, corriendo además el riesgo de lesionarse, si no tuviera un trabajo previo de adaptación para tal cosa naturalmente.



Por otro lado, el trabajo de resistencia para ambos deportes, sin embargo, sí podría considerarse como sumativo, por trabajar en parámetros similares en el desarrollo de su actividad, de ahí el alto rendimiento de los triatletas en ambas disciplinas.



¿Podría decirse por tanto que son compatibles? Como hemos visto dependerá de nuestra actividad y de como entrenemos cada una. Si nuestra aspiración es la de ser un gran velocista, posiblemente será mejor ceñirnos a nuestro plan de entrenamiento, que salvo en casos excepcionales y por causas muy concretas del corredor, no estarán pasados por agua. Sin embargo, para el fondo es más fácil utilizar los beneficios de uno para la práctica del otro, siempre sin descuidar las especificidades del deporte en el que hayamos puesto nuestras miras.

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