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martes, 2 de junio de 2015

El estrés laboral posible fuente de nuestras lesiones.

Sabemos que la práctica de deporte moderado es recomendada casi como un medicamento más a la hora de tratar la depresión, el estrés y la ansiedad, sin embargo cuando las exigencias de nuestros entrenamientos y competiciones van aumentando, el estrés puede contribuir a que nos lesionemos con mayor facilidad. 
Cuando sufrimos estrés nuestros niveles de cortisol, la hormona de la actividad o el estrés, aumentan, síntoma que también observamos al realizar una actividad intensa, la persistencia de niveles altos de esta hormona en nuestro organismo es una de las causas del sobrentrenamiento. Por desgracia para nosotros, nuestro cuerpo no dispone de ningún mecanismo para distinguir que la causa de nuestros altos niveles de cortisol no son provocados por un sobresfuerzo físico sino por una situación personal estresante.  

Son bien conocidas por la medicina los daños físicos que el estrés laboral pueden causar en una persona a medio y largo plazo, esto no exime a los deportistas sino que los pone en una situación de mayor riesgo, puesto que a su estrés hay que añadirle la constante fatiga en la que se encuentran en sus entrenamientos.

 Consecuencias cardiovasculares:
  • Hipertensión
  • Enfermedades Coronarias
  • Arritmias
 Consecuencias musculoesquléticas:
  • Contracturas musculares
  • Aumenta el riesgo de sufrir lesiones en músculos y tendones
  • Mayor tendencia a sufrir calambres
 Consecuencias en el aparato digestivo:
  • Tendencia a sufrir de colon irritable
  • Diarrea
  • Estreñimiento
  • Úlceras Pépticas
 Consecuencias en el sistema inmune:
  • Se produce una disminución de la eficiencia del sistema inmunológico y por lo tanto estaremos más expuestos a sufrir enfermedades de tipo infeccioso
 Consecuencias en el sistema endocrino:
  • Hipertiroidismo
  • Hipotiroisdismo


Además de las consecuencias que acarrea en nuestro organismo padecer uno de los mayores males de nuestro tiempo, el estrés provoca en el individuo un deterioro de la capacidad de ser productivo no sólo para sí mismo sino también para su entorno. Esto afecta desde su rendimiento en el trabajo al ámbito deportivo, puesto que la fatiga lo hará menos eficaz a la hora de afrontar determinadas cargas. 

Es también probable que disminuya la atención y que el individuo esté más expuesto a accidentes, además de una falta de motivación que puede generar absentismo en los entrenamientos y que contagie al resto de compañeros con ciertas actitudes negativas. 
Cuando nos encontramos en una situación de estrés es recomendable que acudamos a un especialista de confianza para poder retomar una actividad normal cuanto antes y también que hagamos una reflexión de qué nos ha llevado a estar en dicha situación. No obstante, te vamos a dar unas recomendaciones que te pueden ayudar a prevenir y controlar tus niveles de estrés.
  • Es interesante que reflexiones, como te hemos dicho, acerca de cuáles son las causas que te han llevado a estar en dicha situación y que de una forma tranquila intentes exponer dichas causas a los implicados, pedir ayuda si fuera necesario y negociar si te encontrarás en un ambiente hostil. Procura que tu intento de arreglar tu situación no sea causante de nuevos conflictos.

  • La práctica de técnicas de relajación son muy útiles para conseguir tener un orden y una predisposición para atender tus labores diarias de modo satisfactorio. En este sentido puedes encontrar dos corrientes igualmente efectivas, aunque dependerá de tus preferencias el que una u otra te resulten de más ayuda. Técnicas de respiración o entrenamiento mental a través de la meditación que te ayuden a identificar tus emociones y gestionarlas de un modo positivo. 
  • Procura cada cierto tiempo tomarte un descanso aunque sea breve para que tu cuerpo y tu mente puedan relajarse y retomar la actividad de forma más efectiva.
  • Presta atención a tu sueño. Se recomiendan entre 7 y 8 horas de sueño para que se repare el desgaste de nuestra actividad cotidiana. 
  • La mala alimentación suele tener presencia en las personas con altos niveles de estrés, bien por falta de tiempo a causa del propio tren de vida que llevan bien por encontrarse tan cansados que descuidan sus hábitos por falta de energía. Esto tiene unas consecuencias inmediatas en su organismo porque la falta de vitaminas y demás sustancias requeridas para un rendimiento óptimo generan fatiga y dificultan el rendimiento lo que a su vez genera más estrés y frustración. 
  • En el caso de los y las deportistas, reduce tu carga en los entrenamientos e incluso orienta la práctica deportiva no hacia los resultados en las competiciones sino a obtener sensaciones físicas placenteras y que mentalmente te resulten desestresantes.
Es importante que encontremos un equilibrio entre nuestra práctica deportiva y nuestra vida cotidiana, para ello es interesante que reflexiones si estás compatibilizando de forma equilibrada tu actividad laboral con tu actividad deportiva. 

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